Durante mi juventud viví tres
años en una maravillosa ciudad costera. Su sol, playas y exuberante vegetación
invitaban a una vida relajada. Sin embargo, me recuerdo que en algunas de sus
playas había grupos de jóvenes que tenían un dicho: “Solo locales”, este dicho
daba a entender cierta exclusividad de esos jóvenes en el disfrute de la playa.
Pero los tiempos han cambiado.
Cuando recibimos visitantes de
otras ciudades, pueden traer potenciales beneficios sobre la economía de una
región. La llegada de personas a cierta ciudad puede volverla más atractiva y
beneficiar la actividad comercial y cultural. Es claro que las visitas también
pueden traer problemas, como basura o contaminación sónica, por ejemplo.
Pero ¿Qué pasaría si a una ciudad
llegan personas talentosas? Y todavía más ¿Qué pasaría si las personas talentosas
se quedan a vivir? ¿Qué impacto podría tener sobre una ciudad la residencia
temporal o permanente de personas talentosas? Bueno, para contestar estas
preguntas puede ser útil observar el mundo del deporte, cada temporada los
equipos de diversas disciplinas protagonizan una intensa lucha por atraer a sus
filas a los jugadores más valiosos y talentosos. Esto tiene mucho sentido. Un
jugador talentoso puede cambiar el rumbo de un equipo, y si ese equipo tiene
dos, tres o más jugadores brillantes, las probabilidades de éxito pueden ser
mayores. Sin embargo, los jugadores valiosos desean pertenecer a un equipo
valioso. Lo mismo sucede con una ciudad. Las personas talentosas y brillantes desean
vivir en ciudades motivantes, con un entorno seguro y espacios públicos
interesantes y atractivos. Especialmente cuando la posibilidad de trasladarse a
vivir de una ciudad a otra es relativamente fácil.
Sin embargo, la idea planteada en
el párrafo anterior no es nueva. Les
presento a la asombrosa ciudad de Florencia del siglo XV (Italia), Florencia es
una población donde se desarrolló un impresionante dinamismo cultural y
artístico conocido hoy día como Renacimiento.
En esta época destaca el gobierno de la familia Médici, y entre estos
gobernantes se encuentra Lorenzo de Médici quien promovió de forma entusiasta el
desarrollo de las artes, encomendando producciones artísticas a Botticelli,
Miguel Ángel y a Leonardo Da Vinci. También logró atraer a Florencia a Johannes
Ghiselin, Alexander Agricola, y Heinrich Isaac, los cuales eran extraordinarios
intérpretes y compositores musicales de renombrada fama. Por este tiempo
Florencia experimentó una alta actividad comercial y bancaria, una extraordinaria
producción literaria y artística, y un incremento de la investigación
científica.
Entre las personas talentosas que
vivieron en Florencia podemos citar a los pintores: Leonardo Da Vinci,
Perugino, Vasari, Bronzino, Miguel Ángel y Rafael. A los escritores: Maquiavelo,
Boccaccio, Dante y Poliziano. A los arquitectos: Arnolfo Di Cambio,
Sangallo, Bramante, Giotto y Brunelleschi. O los escultores: Giovanni
da Bologna, Donatello y Giacomo della Porta.
Importante mencionar que algunos
de los personajes mencionados ejercían diferentes disciplinas, como el caso de
Leonardo Da Vinci, que fue pintor, anatomista, arquitecto, paleontólogo,
artista, botánico, científico, escritor, escultor, filósofo, ingeniero, inventor,
músico, poeta y urbanista.
El centro histórico de Florencia
fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982 y es una ciudad reconocida
a nivel mundial por su belleza y patrimonio artístico y arquitectónico.
Volviendo a nuestro punto, existen
muchísimas personas talentosas en diferentes partes del mundo, especialmente
porque vivimos en una explosión de conocimiento, donde las nuevas generaciones
han entrado en contacto con poderosas herramientas de investigación y
desarrollo, así como de aprendizaje, innovación y creación. La economía y
aprendizaje colaborativo está en auge. Ya no genera valor el dicho “Solo
locales”, ahora hay ciudadanos del mundo. Personas que pueden trabajar de forma
conjunta aunque se encuentren en diferentes países. No obstante, si esas
personas talentosas pueden vivir en nuestra ciudad, el poder de imagen y el
valor agregado sería mucho mayor.
¿Qué te parece si logramos que
nuestra ciudad sea motivante, atractiva, hermosa y amigable?
¿Qué te parece si nos
determinamos a ser hospitalarios, buenos vecinos y ciudadanos?
¿Qué piensas de convertirte en un
genio creativo, un noble empresario, un honrado político, un virtuoso maestro,
un amoroso padre/madre de familia, un trabajador servicial, o un íntegro líder
espiritual?
¿Te gustaría que tu ciudad fuera
tan atractiva que alguno de los vecinos de tu barrio fuera una persona talentosa de clase
mundial?

