La tecnología está evolucionando vertiginosamente, lo cual trae muchos beneficios para la población. Si embargo, la misma tecnología podría convertirse en un elemento de desigualdad y ser utilizado sólo por moda o vanidad personal.
Una característica importante de
nuestro tiempo, es la masiva urbanización de las ciudades. Un estudio de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala que, por primera vez en la
historia, más de la mitad de la población del planeta (54,6% o 3.600 millones
de personas) vive en ciudades. Esta tendencia aumentará en los próximos años.
¿Cómo podemos contribuir al uso
de la tecnología para la satisfacción de necesidades humanas, y mejorar la
calidad de vida de todos los miembros de ciudades cada vez más grandes?
Todos debemos participar: gobierno,
instituciones públicas y privadas, organizaciones no gubernamentales y
ciudadanos.
Si creamos ciudades inteligentes,
¿éstas se caracterizarán sólo por el uso intensivo de tecnologías informáticas? La tecnología no es un fin en si
mismo. Lo importante es el ser humano.
De acuerdo al Banco Interamericano
de Desarrollo, “la noción de Ciudad Inteligente es mucho más amplia, y se refiere a
aquellas urbes que ponen el ser humano al centro del desarrollo y
planificación, estableciendo de esa manera una visión a largo plazo.”
La creación de ciudades
inteligentes significa usar la tecnología, para crear espacios para la convivencia
del ser humano, donde se busque solución a problemas ambientales, sociales,
económicos, educativos, transporte y movilidad, vivienda, comunicación,
accesibilidad, cultura y entretenimiento, saneamiento, salud, estética urbana,
entre otros. Todo lo anterior elevando las oportunidades y dignidad del ser humano.
Podemos aprovechar la tecnología
y la inteligencia del ser humano (incluyendo la inteligencia artificial), para
resolver problemas y mejorar integralmente nuestras ciudades y habitantes.


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