Artículo escrito por Edgardo Moisés Céspedes Argüello.
MBA, Gestor de Portafolios Inmobiliarios y Técnico en Motivación y Liderazgo.
Según el diccionario de la Real Academia Española, la
palabra evolución significa “Cambio de forma”, así como “Serie de
transformaciones continuas que va experimentando la naturaleza y los seres que
la componen”. Al remitirse al primer
significado, es evidente que aplicar una evolución a una ciudad, para así
convertirla a inteligente, deja entrever que se deben cambiar las actuales
formas, ya sea: infraestructura, tecnología, transportes, espacios culturales y
educativos, entre otros.
Al aplicar el segundo significado, de la palabra evolución,
al modelo de ciudades inteligentes, se deduce que este proceso proviene de la
misma transformación continua del ser humano.
Por lo tanto, evolucionar a ciudades inteligentes, es una extensión del
ser humano más que una extensión de una ciudad, por más que sea Moderna,
Cosmopolita y/o Tecnológica.
El grado de ordenamiento de una ciudad tecnológica, y su
servicio al ser humano, por ende, reflejará el pensamiento de sus habitantes, y
las formas en como estos solucionan los retos que se presentan en la sociedad.
Es importante entonces, tener en claro que el diseño de una
ciudad inteligente, se debe realizar sobre firmes cimientos de protección a la
vida, de servicio al ser humano, de sana convivencia y comunicación ágil, entre
otros, para que el cambio de forma hacia Ciudad Inteligente, genere un
verdadero valor agregado a los habitantes en general.
Hay una brecha, pero…
En Costa Rica existe brecha entre el actual modelo de ciudad
y de ciudad inteligente. Mucha de la infraestructura pública presenta un atraso
importante, transporte público no óptimo, telecomunicaciones con ciertos
problemas, bajo uso de tecnologías modernas preventivas en carreteras, así como
bajo uso de transporte eléctrico, pocos espacios colaborativos, tramitología
lenta, entre otros. Sin embargo debemos
de tomar en cuenta que contamos con gran capacidad intelectual, personas
expertas en diferentes campos tales como: Ingenierías, Ciencias Económicas,
Derecho, Ciencias Sociales, que tienen muchos conocimientos para aportar en un
desarrollo de ciudades inteligentes a lo largo y ancho de nuestro país.
El aporte que pueda realizar cada persona hacia un modelo de
ciudad inteligente, se convierte en un beneficio para la sociedad, es decir
para el bien común y eso es justamente aplicar inteligencia de una forma sana
para todas las personas.
Debemos de tener muy en claro que una ciudad inteligente, no
es un fin en sí mismo, sino un medio que nos hará vivir mejor y que reflejará
nuestra propia evolución. Si lo hacemos bien, conviviremos en un mejor país día
con día, y estaremos orgullosos de que nuestros pensamientos, que se plasmarán
en las diferentes ciudades inteligentes, se convertirán en un legado para las
nuevas generaciones, y así estas se inspirarán para realizar cambios, basados
en una mejora continua permanente.
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| Edgardo Moisés Céspedes Argüello |


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