martes, 10 de julio de 2018

Ciudad de colores



Ya hemos visto muchas ciudades grises, con un verde de vez en cuando. Vivimos en un mundo de millones de colores. La ciudad debe ser coherente con este mundo, se debe mezclar con el paisaje. Es hora de añadir color a la ciudad. Los gobiernos pueden dar un salto a la creatividad.

Aceras coloridas, pasos peatonales multicolor. Señalizaciones fosforescentes, plazas de concreto en diferentes tonos, calles específicas llenas de color, infraestructura pintada estratégicamente en colores llamativos, Street Art, parques y espacios de juegos públicos de amplia variedad cromática.

Convertirse en una ciudad o territorio inteligente, no consiste exclusivamente en la inversión intensiva de tecnología como un fin en sí mismo. La tecnología es un complemento maravilloso para lograr los objetivos. Pero realmente crear una ciudad inteligente consiste en poner al ser humano en el centro del desarrollo como beneficiario de ideas, avances tecnológicos, prosperidad económica, acceso a servicios, seguridad, agilidad en el transporte, disfrute de la ciudad o territorio, participación ciudadana y convivencia social para mencionar algunos.

El hombre es un ser social, con derechos humanos y derechos como ciudadano o miembro de un entorno comunitario. Se debe dejar en el pasado historias amargas de represión por parte del poder de algunos regímenes autoritarios, o historias de esclavitud humana. El ser humano es libre y debe aspirar a la felicidad. La ciudad debe pensarse con esperanza y diseñada para todas las generaciones que conviven en ella.

Dentro de los derechos con relación a su ciudad o territorio, lo habitantes pertenecientes deben tener derecho no solo a espacio público, sino también a disfrutarlo, derecho a manifestarse, al juego, a la movilidad inteligente, al ocio, a la estética, a la celebración y a la participación en el diseño, cocreación y transformación de la ciudad o territorio que habita.
Las ciudades deben diseñarse con alegría y color, se debe enseñar a los niños a cuidar y respetar su ciudad. Se debe ir más allá de conceptos de espacio y construcción en la planificación de ciudades, se requiere que la ciudad genere recuerdos memorables de la niñez y seguridad respirable a los adultos mayores. Crear y respetar la cultura ciudadana, la identidad, los códigos de comunicación, la pertenencia, la historia y la visión de futuro.

Introducir el color a la ciudad nos brinda esperanza, creatividad, oportunidad de participar y promover la convivencia social. Para lograr esto se propone al gobierno, municipalidades, asociaciones de desarrollo, organizaciones vecinales y residenciales, permitir y contratar intervenciones para darle color a la ciudad, con la posibilidad de ampliar la estimulación mediante iluminación y otros beneficios sensoriales, pero también tangibles en cuanto al confort y accesibilidad, los cuales se pueden añadir a través de varias empresas dentro de una visión de planificación integral.

La ciudad tiene emociones, debemos diseñar ciudades con inteligencia emocional. 


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