Ya hemos visto muchas ciudades grises,
con un verde de vez en cuando. Vivimos en un mundo de millones de colores. La
ciudad debe ser coherente con este mundo, se debe mezclar con el paisaje. Es hora
de añadir color a la ciudad. Los gobiernos pueden dar un salto a la
creatividad.
Aceras coloridas, pasos peatonales
multicolor. Señalizaciones fosforescentes, plazas de concreto en diferentes
tonos, calles específicas llenas de color, infraestructura pintada estratégicamente
en colores llamativos, Street Art, parques y espacios de juegos públicos de
amplia variedad cromática.
Convertirse en una ciudad o
territorio inteligente, no consiste exclusivamente en la inversión intensiva de
tecnología como un fin en sí mismo. La tecnología es un complemento maravilloso
para lograr los objetivos. Pero realmente crear una ciudad inteligente consiste
en poner al ser humano en el centro del desarrollo como beneficiario de ideas,
avances tecnológicos, prosperidad económica, acceso a servicios, seguridad,
agilidad en el transporte, disfrute de la ciudad o territorio, participación
ciudadana y convivencia social para mencionar algunos.
El hombre es un ser social, con
derechos humanos y derechos como ciudadano o miembro de un entorno comunitario.
Se debe dejar en el pasado historias amargas de represión por parte del poder
de algunos regímenes autoritarios, o historias de esclavitud humana. El ser
humano es libre y debe aspirar a la felicidad. La ciudad debe pensarse con
esperanza y diseñada para todas las generaciones que conviven en ella.
Dentro de los derechos con
relación a su ciudad o territorio, lo habitantes pertenecientes deben tener derecho
no solo a espacio público, sino también a disfrutarlo, derecho a manifestarse,
al juego, a la movilidad inteligente, al ocio, a la estética, a la celebración
y a la participación en el diseño, cocreación y transformación de la ciudad o
territorio que habita.
Las ciudades deben diseñarse con
alegría y color, se debe enseñar a los niños a cuidar y respetar su ciudad. Se
debe ir más allá de conceptos de espacio y construcción en la planificación de
ciudades, se requiere que la ciudad genere recuerdos memorables de la niñez y seguridad
respirable a los adultos mayores. Crear y respetar la cultura ciudadana, la
identidad, los códigos de comunicación, la pertenencia, la historia y la visión
de futuro.
Introducir el color a la ciudad
nos brinda esperanza, creatividad, oportunidad de participar y promover la
convivencia social. Para lograr esto se propone al gobierno, municipalidades,
asociaciones de desarrollo, organizaciones vecinales y residenciales, permitir
y contratar intervenciones para darle color a la ciudad, con la posibilidad de
ampliar la estimulación mediante iluminación y otros beneficios sensoriales,
pero también tangibles en cuanto al confort y accesibilidad, los cuales se
pueden añadir a través de varias empresas dentro de una visión de planificación
integral.


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